sábado, 7 de abril de 2012

Don Alfredo García Francés: La noche de los gitanos

Alberto Pancorbo


Queridos amigos:

Quisiera dedicar esta entrada al comentario de una novela que sacude las entrañas mismas, que te arroja contra la pared y se dispone a recoger las vísceras para que el lector pueda seguir sintiendo el desgarro de sus letras.



Así comienzo este viaje, esperando emocionada el encuentro con un novelista extraordinario:
Don Alfredo García Francés.



Porque cuando el lector llega a determinados momentos de la historia relatada, a ciertos fragmentos, a, yo sé bien qué palabras, quisiera mirar hacia otro lado, pues el horror que se relata es demasiado intenso... pero no es posible. Enfrente te están mirando los personajes y te sonríen a pesar de todo, cobran carne para espetarte sin disimulo: "oye que el que he vivido esto soy yo, no tú. ¡Vamos! no seas cobarde". Demasiado bien sabemos que esto es cierto, que los hechos relatados han existido, que es historia la noche de los gitanos y aun otras noches desde las que las cenizas de las chimeneas inundaban Auschwitz. La crueldad se perpetúa hasta la recentísima actualidad y se refleja en tantas imágenes de devastación y muerte que inundan la información que nos acompaña en nuestra vida cotidiana, en aquellas otras que intuimos y en otras que desconocemos.

He aquí, amigos: La noche de los gitanos.



Me quedé muda frente a él. Gracias don Alfredo, por una dedicatoria tan hermosa


También disfrutó de la presentación de la novela en Madrid, mi hermana, Carmen Pascual, Carmensabes.


Presentación de La noche de los gitanos en el corte Inglés de Serrano, 21 de marzo de 2012



Don alfredo García Francés es un novelista de primer orden en la literatura actual. A su vez, su intensa labor como periodista está ampliamente reconocida. Encontramos en su producción novelas tan interesantes como: El hidalgo segundón, El secreto del emperador, Bastardo real (trilogía El tiempo de las mariposas), Balas de carmín o La noche de los gitanos.




Portada de la novela


Aprovechando que he tenido la suerte de conocerlo en persona en su presentación en Madrid de La noche de los gitanos, quisiera dedicar mi comentario precisamente a esta novela, puesto que me ha impactado profundamente y continúo bajo su poderoso embrujo.


Con todo mi cariño para un creador genial, mi muy estimado don Alfredo García Francés, espero de corazón que esta entrada le guste y cautive su interés y el todos los amigos que por ella se paseen.



Jack Vettriano



Esta novela se constituye en una mirada triple sobre la ficción del relato y sobre la historia reciente. Tres son los personajes protagonistas: Tano, el gitano superviviente, África y Paco Dávila, el boxeador, apodado el Escorpión.



Jack Vettriano



No parece casual que la novela comience desde un buen gancho de derecha que asesta una voz narrativa en tercera persona dirigiendo el primer capítulo para cedérsela en los demás a cada uno de los protagonistas. Esta voz nos sitúa en la noche de los gitanos, Auschwitz, 1 de agosto de 1944. Un kapo nos vigila capaz de hacernos pasar también a nosotros a las duchas: es su vida o la nuestra, los lectores le importamos muy poco. Ya estamos bajando las escaleras hacia el averno.

"Los kapos, elegidos entre los presos más crueles de cada barracón, apaleaban a los recién llegados haciéndolos avanzar sin que supieran a dónde".




Mark Chagall


Una esperanza se queda en nuestro recuerdo, la posibilidad de salvar a un bebé, un madre gitana entrega cuatro diamantes al kapo, único español, para salvar a su hijo, cuando se dirigen hacia las cámaras de gas.



Kamil Smala


El nombre "esperanza" queda en nuestro subconsciente. ¿Existe una luz lejana en el infierno? Quizás sí, aun en nombre del dinero, de la rapiña, de salvar la conciencia.



Alexandr Dolgikh



La voz del boxeador será la siguiente, y desde el golpe recibido, el relato se convierte en una contorsión dolorosa hacia el fondo del alma humana. A través del desencuentro casual entre los tres personajes la noche en la que arranca la acción: la comunicación entre ellos no es posible, la desorientación marca nuestras sensaciones. El boxeador, Paco Escorpión, recuerda momentos vividos en el ring, mientras comparte con nosotros la enfermedad en la que se va sumiendo: la pérdida de memoria.



Óscar de la Hoya versus Floyd Mayweather, 5 de mayo 2007


El olvido del pasado inmediato nos sume en un estado de inquietud, de angustia, de extrañeza de la que ya no podremos librarnos en las siguientes páginas. Desde este alterado de conciencia, algunos recuerdos no llegan, pero otros aparecen como relámpagos, continuamos nuestro particular descenso a los infiernos. Será la siguiente voz, la de Tano, el gitano, el que nos lleve de la mano al corazón mismo del espanto, de las tinieblas, de las sombras. El golpe que el narrador nos asestó al principio y volvimos a recibir a través de Escorpión se repite por tercera vez: estamos enfermos, doloridos, golpeados y drogados. Como lo pueda estar cualquier ser humano que ha vivido al límite del horror y la supervivencia.



Alissa Monks



"...cuando ya me zarandeaba con los colmillos clavados en mi cuerpo, la muerte aflojó sus quijadas y me dejó vivir [...]
Cuando venía la inspección, el matasanos me drogaba. Quizá fue entonces cuando me aficioné a los narcóticos. Estuve escondido y sedado hasta que los rusos llegaron a 100 kilómetros de Auswitz y los alemanes decidieron evacuarnos a otros campos en Alemania [...]
Viví entre muertos y jamás he podido librarme del olor a cadáver achicharrado".


La supervivencia no es vida, es respiración y dolor. Tano se pregunta sobre la naturaleza del alma, sobre la humanidad herida:

"Nací para convertirme en infrahumano y morir diluido en la noche y la niebla, pero algo falló y sobreviví. No como un bebé sino como una rata primero y como un cerdito después. Pero viví. Es asombroso que la arrolladora maquinaria nazi de exterminio tuviera un fallo tan estúpido conmigo, pero así fue" [...]



Siegfried Zademack



Así la supervivencia crea la tragedia, como si de un destino infrahumano no se pudiera escapar:

"Lo había oído a los supervivientes del Holocausto y lo leí en los libros de historia. En la batalla de Guadalete, Dios no estaba allí. En el Sacco de Roma, tampoco permaneció junto al Papa. ¿Dónde estaba cuando se hundió la Armada Invencible? ¿Y durante la guerra civil española? Sobre Hiroshima y Nagasaki mejor no preguntar. Qué puta manía la de meter a Dios en las broncas de los hombres".


Jackson Shawn Alexander


En sus reflexiones que comparte con nosotros, Tano, no deja ya el resquicio de la luz lejana, en absoluto. El infierno existe en la vida, a modo de destino sádico, ¿o de azar caprichoso y malévolo? Cualquiera de las dos posibilidades se arroja como el mazazo del que no conseguimos recuperarnos. Seguimos sin poder mantener el equilibrio en el ring.



Siegfried Zadecmack


"Nací en el lado amargo de la vida, donde nadie desea nacer. Mi niñez fue tan trágica que es imposible adivinar por qué la muerte renunció a mí al menos en cuatro ocasiones antes de ponerme los primeros pantalones largos. Desde mi nacimiento hasta la primera liberación de los campos, cada minuto de vida robado a los nazis fue un milagro. Después, el hambre, y las enfermedades pudieron matarme varias veces y, sin embargo, sobreviví. Quizá para odiar. Quizá para caminar siempre sobre el filo peligroso, solo, sin paz".


Bajamos ahora otro peldaño hacia el horror, el bebé salvado, el superviviente de los nazis, Tano, sobrevive y crece. Siguiente zarpazo, ahora el relato consigue arrancarnos una guardia, utilizando el tecnicismo propio del boxeo, por lo inesperado, por lo espantoso, un recuerdo que permanecía subconsciente y que aflora: ¿por qué un kapo arriesgó su vida para salvar a un bebé? Aquella esperanza cae como un rayo fulminándonos:



Jackson Shawn Alexander


"Me salvó la determinación de otro ser humano que puso en peligro su vida para que yo viviera, y por eso no lo maté cuando crecí y comprendí que nuestros juegos no eran los adecuados entre padre e hijo. Eran anormales."

En el momento en que asumimos algo que permanecía semiescondido en su plena crudeza y realidad, se produce nuestro desplome en el ring.

"Intentando limpiarme de tanta basura soñaba con bañarme desnudo en un río fresco y caudaloso [...] Mientras los demás muchachos del pueblo salían con sus primeras novias, yo me retraía y me aislaba humillado".


Así las cosas, se nos presenta el tercer personaje, una mujer: la bella África, con su fina piel blanca de muñeca de porcelana, cabello caoba y labios siempre muy rojos. Alta y esbelta. Cuya alma esconde en un cuerpo espectacular el dolor de haber visto morir a su padre, un militar asesinado por el terrorismo etarra. La confusión que se imprime en la vivencia de la joven, la conduce a amar y a odiar de manera tormentosa a un hombre de 64 años, que ha conocido la indigencia y una picaresca sin concesión al humor: Tano, el gitano. Así nos adelantaba esta sorprendente relación Paco Escorpión:



Alexander Timofeev



"La conocí poco y, la verdad, nunca comprendí por qué aquella hembra perfecta soportaba a un piojoso medio trastornado como Tano".



Alexander Timofeev



África, tiritanto de dolor tras haber presenciado el asesinato de su padre, se acomodará a la vida con Tano, mientras prueba otras relaciones con hombres y con mujeres, ninguna como la morita Asmah.



Adolfo Estrada



"Me pasaba horas escuchándola y mirándole los pechos hasta que, extrañada y molesta por mi indiscreción, se echaba encima la kheima. Era muy estricta y se velaba. Nunca supe por qué aquella tía me ponía tanto con su rollo místico terrorista".



Adolfo Estrada


Dos personas enfermas de alma, que se unen para clavarse puñales verbales y para odiarse, y esa destrucción es precisamente la que les une y la que les produce el aliento necesario para mantenerse en pie:

"Tú no amas, gitano. No sabes, no puedes, no quieres hacerlo. Además de impotente, eres un discapacitado emocional, un lisiado del corazón.


Alexander Timofeev


-Tienes razón. Hay que decir la verdad a la gente que se quiere, aunque les resulte duro saberla -continuó el gitano_. Somos pocos los capaces de decirla y menos aún quienes la decimos sin ofender. Tampoco abundan los que no se encabronan al escucharla. Sé que tú me perdonarás, África. Igual que yo te perdono a ti. Porque nosotros, afortunadamente, ya no podemos hacernos más daño".



Alexander Timofeev


"Aun sin amarnos seguíamos extrañamente unidos, toscamente, pero con tanta fuerza como los ladrillos al cemento".



Alberto Pancorbo



África, la mujer de las mil caras, la hija de un militar, que pasó su infancia y juventud en Marruecos, resulta ser una espía del CNI. Ella tiene sus motivaciones, las de su compromiso ideológico y las de la revancha personal, ah, "como un siciliano deshonrado".



Andrés D´Arcangelo


Yo diría que no es casualidad que el buen amigo de Tano, el leal protector de África, el noble, el incondicional, el honesto, el de verdad, sea un jugador de boxeo, un buen profesional que conoció el éxito por la certeza de sus golpes, por su penetración en la psicología del contrincante. El único amigo de Tano, al que enseñará a pelear y será quien, desde la ironía del gitano, haga gritar a África sin hacer el amor con ella. Muchos son los embates de la historia, y García Francés juega al mago de los simbolismos. Un perfecto manual sobre el boxeo, un homenaje a muchos grandes, es precisamente el momento de las peleas sobre el ring, el único que nos permite relajarnos. No, no creo que sea casualidad.
Aquí me acuerdo de Los heraldos negros de César Vallejo:

"Hay golpes en la vida tan fuertes ... ¡Yo no sé!"

Pero no son los golpes del Escorpión, no, son los momentos que todos queremos olvidar y entendemos a través del principio de Alzheimer que sufre. Así, la novela se ofrece en un último grito desesperado, a modo de catarsis, de tres personajes que confluyen en su sufrimiento y que se amparan en la amistad que les ha brindado el boxeador. No se puede aguantar tanto dolor, no se puede, ni siquiera Dios se ha dignado a manifestarse para arrancarles la vida antes de conocer el infierno en la Tierra. ¿De qué manera llegará el final de cada uno? De nuevo "esa puta manía de meter a Dios en las broncas de los hombres". Un directo.


Valentino Ciusani



"-Tienes odio en las manos, pero te falta destreza -me decía Paco en las duchas_. Puedo enseñarte a boxear con inteligencia, pero deber olvidarte del miedo, Tano, y tienes mucho. Miedo antiguo".



Sí, García Francés nos mete a los lectores en este ring y cuando estamos escuchando, lejana, muy lejana la voz del árbitro "cinco, seis ...", y conseguimos con sensación de náusea levantarnos y aun hacerle frente al contrincante, al más temible, al de cada uno, tenemos que olvidar, olvidar muchos recuerdos para mantenernos en pie.

No somos muñecos, títeres con hilos manejados por un demiurgo, somos solamente personas dolientes en un ring que no podemos recordar quién debía darle inicio o fin a la pelea.


Este es el punto de partida de nuestros personajes, de sus vivencias, sus motivaciones. El argumento pide no ser desvelado más allá de la sugerencia. En esta novela demoledora, la destrucción es la única certeza con la que cuentan los personajes y también los lectores. Nos asedia uno de esos recuerdos que acuden como rayos a nuestros pies: en el ring, siempre pierde alguien.
Pero hay algo más, tenemos una sospecha, sí, es otro pensamiento que acaba de viajar por nuestra mente, pero se mantiene y por más que se retraiga y se envuelva entre la brumas, persiste. Nuestra lectura será el recordatorio terrible: el que gana el combate no vence, solo gana tiempo al sufrimiento, el próximo combate te romperá la mandíbula y el siguiente te arrancará la vida.


Los narradores serán los personajes protagonistas, que nos procuran, en una técnica literaria muy cuidada, diálogos en una sola voz, pues el interlocutor se escucha a través de la reacciones en el personaje que habla, que continúa en el uso de la palabra y a través de sus sucesivas intervenciones. Son las impresiones del que se manifiesta sobre lo que dice el otro personaje, las reacciones del otro que hacen mella en él, las que nos aseguran la presencia del segundo intelocutor.



Alberto Pancorbo



El lenguaje es tan crudo como la noche refugiada en los cartones, como el ataque de unos skins heads a un hippie o a un pakistaní, que resultan no ser tan indefensos, como un disparo por la espalda, como el llanto de un bebé silenciado por una bayoneta en Auschwitz. Como un jab en el hígado. Tan rico como el contraste de colores entre Boncath, un pueblecito de Gales, una ciudad de Colombia o una habitación en la que entra el sol de Lavapiés en Madrid, como la antítesis entre la crudeza de las confesiones de un personaje borracho de soledad o de una mujer que cree haber sido envenenada por su amante para provocarle un aborto y el humor que se desgrana mientras el protector de los dientes de un boxeador salta por los aires:

"Me escuchaba sin prestar atención. Solo pensando en levantarse y acabar con aquel cabrón antes de que lo matara a él. Sabíamos que se enfrentaba a una mala bestia, nieto de la mula Francis [...] Se saludaron ambos y yo aproveché para observar a Caramulo."


La niebla de los narcóticos en que ha estado envuelta la infancia de Tano le seguirá envolviendo hasta el final. Los lectores estamos siempre mareados, queremos olvidarnos de que estamos en el ring, y nos esperan más golpes. Tano está "sonado" "groggy" y nosotros también.

Será un aguda psicóloga quien califique de despiadada a la realidad. ¿Seremos tan nefastos los seres humanos como para destrozar este hermoso mundo nuestro con nuestras propias manos? ¿En nombre de una ideología? ¿De un orden político o social? Si ello nos conduce a la muerte, al sufrimiento, si solo genera odio no puede ser bueno, no puede serlo.
Quizás nos hubiera hablado de aquel Johnny de Dalton Trumbo.



Rob Hefferan


Pero esta reflexión no podrá ni siquiera ser formulada en su totalidad, se queda a medias. Qué pena, la más hermosa llamada antibelicista, la crítica de condecorar a los muertos, ¿por qué morir y matar? ¿En nombre de qué? El golpe en este caso deja "knock-out" al lector. La psicóloga lleva a cabo un análisis detallado, riguroso, sensato, tanto es así, que será el el cuarto personaje privilegiado al que el autor le ceda la voz. A pesar de ello, caemos en el ring para no levantarnos.


Ya no volveremos a hablar de supervivencia, sino de olvido. ¿Verdad Escorpion?


Alyssa Monks


Gracias don alfredo por su disponibilidad, su amabilidad y su creación maravillosa.

Gracias, don Antonio Martín Ortiz, por facilitar siempre mi labor y ponerme en contacto con nuestro novelista.

Gracias Carmen, Carmensabes por tus interesantes comentarios sobre la historia reciente y el arte pictórico. ¡Qué bien nos lo pasamos en la presentación!


Gracias a todos los amigos y un gran abrazo.


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20 comentarios:

PACO HIDALGO dijo...

Conocía de la existencia de tal obra a través de la entrada publicada por D. Antonio Martín Ortiz. Pero ahora, con este excelente análisis, no tengo dudas que la adquiriré con la máxima urgencia. Aprovecho para saludarte y desearte un feliz tercer trimestre. Abrazos.

Juan Antonio dijo...

Un descubrimiento de tu mano, una vez más.

Es siempre grato reencontrarte, querida Elena.

Te envío un fuerte abrazo.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Amiga mía del alma, Elena Pascual,

Llevo ya unas cuantas horas disfrutando de la definitiva exégesis que has hecho de La Noche de los Gitanos, de Don Alfredo García Francés. Tenía yo la intención de hacer un pequeño comentario, tras la lectura del libro, pero puedes dar por seguro que he desistido de ello, tras comprobar que la explicación que das tú es más que definitiva, y, después de haber hablado tú, ya no queda nada por decir. Lo que sí he hecho es poner un Gadget en la columna lateral de mi Blog, que remite a la exposición hecha por ti Te dejo a continuación el comentario que le he dejado a Don Alkfredo, que sea explica por sí mismo.

Te envío mi admiración, mi entusiasmo, mi afecto, y mi cariño enteros, amiga mía Elena.

Antonio.

Lo primero es lo primero, Don Alfredo. Dejo para más adelante lo de los comensales suyos. Ahora le toca el turno a Doña Elena Clásica. Hablo de ella, y le sugiero que visita su blog.
Don Alfredo García Francés es un hombre grande, un gran hombre, un escritor de primera, y, por encima de todo, un hombre que se hace querer, porque empatiza con todos, y en todas partes es capaz de ver lo mejor. Doña Elena Clásica, que es el pseudónimo de Elena Pascual en su Blog

http://elenaclasica.blogspot.com.es/2012/04/don-alfredo-garcia-frances-la-noche-de.html

es una mujer grande, una gran mujer, una Filóloga de primera línea, concienzuda, generosa, Sabia ella como nadie, porque sabe absolutamente de todo, y se apasiona con los hechos de la Lengua, de la Filología más exigente, de forma que sus propios textos alcanzan cuotas de perfección que sólo serían equiparables a los que ya entraron el Reino de los Clásicos.

Tenemos, así, aunados y conjuntados, a dos Grandes, a Doña Elena y a Don Alfredo, y, en medio y para nuestro goce estético, “La Noche de los Gitanos”, la reciente novela de Don Alfredo, novela que Doña Elena ha leído con buen ojo crítico y énfasis erótico –amor a la Lengua-, y cuyo resultado nos ofrece ahora a todos, como regalo de Sábado de Resurrección, para que sigamos disfrutando con la lectura del libro, pero con unos sólidos fundamentos, que es el análisis que hace ella de la novela ahora, en el flamante texto de su blog.

Lo decía Horacio en su “Ars Poetica [Epistula ad Pisones]”,

“Publica materies priuati iuris erit...” (131)

http://www.hs-augsburg.de/~harsch/Chronologia/Lsante01/Horatius/hor_arsp.html

“Un tema público será de dominio privado…”

que se puede tocar un tema ya tratado, si se hace con la genialidad exigida. Y es lo que ha hecho Elena Pascual, regalarnos un análisis genial de una obra genial.
¿Qué puedo, o qué debo, añadir yo, situado como estoy entre dos pilares sólidos, entre dos eminencias, entre dos Espíritus Sobresalientes, entre una mujer y un hombre, en definitiva, que me deslumbran?

Pues precisamente eso: reconocer que los dioses y las diosas todas me son favorables, porque me han concedido la Felicidad de poder disfrutar de forma directa de la amistad de ambos.

Me vuelvo ahora, como diría el Clásico, a mi refugio, a disfrutar de la lectura de “La Noche de los Gitanos”, claro, con unos conocimientos ahora mucho más sólidos y contundentes que los que tenía antes.

Vaya desde aquí mi admiración más que sincera, cósmica, si se me permite, por Doña Elena, a la que le envío un abrazo gigante, y también por Don Alfredo que, también hay que decirlo, es el padre de la criatura en cuestión. Para él también mi abrazo, de calidad y tono diferente, por razones evidentes, al enviado a Doña Elena.

García Francés dijo...

Dª Elena, ahora estoy sin aliento, sin palabras, estoy besando la lona mientras en mi cabeza escucho la cuenta esperando levantarme antes del límite.

Tendré que sumergirme otra vez en su palabras antes de ser capaz de reaccionar y pensar con coherencia. Ahora todo es deliciosamente confuso como el KO de un crochet seguido de una gancho al mentón. Ya no duele nada, al contrario, floto anestesiado entre brumas y con las rodillas como algodón.

Pero me levantaré y volveré a la pelea con usted para abrazarla in a clinch.

Graciazas, decía mi padre cuando gracias era insuficiente, amiga mía. Mil Graciazas.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Cuando uno hace las cosas con prisas, las hace mal. Al escribir mi comentario, lo he hecho con tanta emoción y énfasis que se me han escapado algunas erratas, erratas que voy a eliminar ahora, porque la perfección del análisis de nuestra amiga Elena bien se lo merece.
El texto original decía:
Lo que sí he hecho es poner un Gadget en la columna lateral de mi Blog, que remite a la exposición hecha por ti Te dejo a continuación el comentario que le he dejado a Don Alkfredo, que sea explica por sí mismo.
Te envío mi admiración, mi entusiasmo, mi afecto, y mi cariño enteros, amiga mía Elena.
Antonio.
Lo primero es lo primero, Don Alfredo. Dejo para más adelante lo de los comensales suyos. Ahora le toca el turno a Doña Elena Clásica. Hablo de ella, y le sugiero que visita su blog.


Y debe decir:

Lo que sí he hecho es poner un Gadget en la columna lateral de mi Blog, que remite a la exposición hecha por ti. Te dejo a continuación el comentario que le he dejado a Don Alfredo, que se explica por sí mismo.
Te envío mi admiración, mi entusiasmo, mi afecto, y mi cariño enteros, amiga mía Elena.
Antonio.
Lo primero es lo primero, Don Alfredo. Dejo para más adelante lo de los comensales suyos. Ahora le toca el turno a Doña Elena Clásica. Hablo de ella, y le sugiero que visite su blog.

García Francés dijo...

La fotografía buscada con intención, la crudeza inmisericorde del lenguaje, el estudio psicológico de los personajes, la interpretación acertadísima del estilo narrativo, hasta la selección musical, el recorrido por la geografía literaria de la novela y el alegato final antibelicista hacen de este trabajo un derroche de creatividad en la crítica literaria.

Y constatan mi intención de que, como dije en la presentación del libro, esta novela sea cruenta como un puñetazo en la boca. Que les deje sin respiración. Sólo me queda agradecérselo infinitamente a Dª Elena.

Ya D. Antonio Martín Ortiz que hizo cruzarse nuestras locomotoras. Graciazas, amigo.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Decía Horacio en el Ars Poetica [Epistula ad Pisones], 136-8:

http://www.hs-augsburg.de/~harsch/Chronologia/Lsante01/Horatius/hor_arsp.html

Nec sic incipies, ut scriptor cyclicus olim:
Fortunam Priami cantabo et nobile bellum.
Quid dignum tanto feret hic promissor hiatu?

[Ni así empezarás, como un escritor épico de hace tiempo:
Voy a cantar del destino de Príamo y la guerra de héroes.
¿Qué nos va a traer este bocazas, digno de una promesa tan grande?].

Pues igual yo: tenía yo la intención de comentar el libro La Noche de los Gitanos de Don Alfredo García Francés, tras su lectura, y se me ha adelantado Doña Elena Clásica, que es el Blog y pseudónimo de Elena Pascual, una Filóloga consolidada, y más que competente y afanosa, con un comentario sólido, coherente, bien fundamentado, y, por supuesto, definitivo.

http://www.elenaclasica.blogspot.com.es/2012/04/don-alfredo-garcia-frances-la-noche-de.html

En consecuencia, seguiré con la lectura del libro, hasta acabarlo, pero me resisto a cualquier panegírico o comentario, porque es imposible superar, ni siquiera igualar, el de mi amiga Elena Pascual, al que remito a todos Vds., para su disfrute y enriquecimiento.

Felicidades a Doña Elena, Doña Carmen, que es su hermana, y la que se ha encargado de instalar las muy sugerentes y apropiadas imágenes, y a Don Alfredo que, quiera o no quiera, es el padre de la criatura recién parida, La Noche de los Gitanos.

Buen inicio éste para un Domingo de Resurrección.

Un abrazo para los tres, las dos Damas en primer lugar, como es de rigor.

Antonio Martín Ortiz

TriniReina dijo...

Gracias a ti Elena.

Tus palabras y las pinturas que eliges y el resumen de la novela, todo invita a hacerse con ella y leerla.

Besos

Gustavo Figueroa V. dijo...

Estimada Elena Clásica:

Ha hecho usted una extraordinaria exégesis del libro "La noche de los gitanos" con un derroche de palabras bien manejadas y aplicadas en su momento. El resultado es que, de pronto, uno de deja de ser el lector para convertirse en personaje, el que tú quieras, y constatar el horror de la barbarie nazi.
Usted me ha despertado un inmenso interés por esta obra de Don Alfredo García Francés y, de alguna forma, trataré de que me llegue hasta Suecia.
Permitame aplaudirle pleno de entusiasmo y admiración por usted y también, como no, por Don Alfredo.

Aristos Veyrud dijo...

Ja ja ja comprendo y entiendo perfectamente lo que expresa García Francés en sus comentarios.

Construir la vida desde tanto horror y violencia en una tensión de eterna pesadilla y constante lucha no solo exige el máximo de fuerzas para vivirlo sino para narrarlo. Todavía no leo el libro, pero basado en los profundos y atentos comentarios de Elena Clásica deduzco que de aquí se desprenden esenciales ejemplos y sustanciales argumentos para no claudicar ante la campaña de la muerte y su poder. Ejemplos encausados por el mismo arte, los asomos de los afectos leves y hasta de la misma ciencia como contraparte a todo lo que merma vida y esperanza.
Sensacional lectura, interpretación y reseña has hecho de esta obra amiga Elena!!!
Mi gran abrazo y gracias por estar al lado de la cultura y de la vida intensa!!!

Carmen MdlR dijo...

Compañera de "descoyuntamientos" (como bien dices), me he quedado encantada con tus blogs y muy especialmente por esta entrada que, te aseguro, me ha creado la necesidad imperiosa de leer esta obra.

Gracias, muchas gracias. Ha sido un placer leerte y disfrutar de una "puesta en escena" tan extremadamente cuidada y llena de sensibilidad.

Un beso muy fuerte desde mi más profunda admiración.

Mayte dijo...

Nadie como tú mi querida Elena, para describir, narrar y hacer perder el sentido entre imagenes, palabras...sonidos que llegan directos a mi y me hacen disfrutar de cada momento que paso en tu espacio siempre.

Un gran abrazo linda!!

Natàlia Tàrraco dijo...

Amiga Elena, como un gancho en la mandíbula, como un ladrillo soldado, como un gitano insultado, como la pregunta ¿por qué matar?, esta reflexión tuya que me pilla desconectada, somnolienta aún por el viaje (pronto subiré fotos)
Conocía por reseña en Babelia la novela de A.García, y tu me empujas a leerla de inmediato.
Feliz Elena con tu hermana, ambas bellas y contentas, te añoro y me alegra verte activa con estas entradas maravillosas, incluidas, siempre, las imagenes.

De tus letras nace la pasión por leer que enamora e incita !salve! Hasta ahora.
Felicitaciones y éxitos Don García Francés.

Elena de Troya dijo...

Qué maravilla de entrada. Da miedo añadir nada más por no manchar el excelente post, como dirían los argentinos: "grande". Ese texto, esos cuadros, maravilla de las maravillas.
Como le dije el otro día a tu hermana Carmen: pasión, se nota pasión. Tanto en sus poesías como en tu prosa se nota pasión a raudales. Y la pasión mueve el mundo.
Sois un hallazgo maravilloso.
A ver si tenemos la suerte de coincidir en ese curso de Rk1 en mayo, sería un placer.
Besos,


Elena de Troya

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Me has dado a conocer algo magnífico. Como siempre, un placer encontrarlo de tu mano. Encargo el texto esta misma semana. Gracias. Besos.

Natàlia Tàrraco dijo...

OJO AL PARCHE, ELENA!!!!
TIENES UN REGALITO EN MI BLOG, LO VERÁS EL LUNES, NO FALLES.

Eres una crítica literária incomparable, tanto como poeta sensible e intensa.
Tus comentarios en mi blog, siempre lo digo, la sal de la tierra.
Besitos.

Nacho Díaz-Delgado dijo...

Con enorme retraso, acabo de leer tu análisis de "La noche de los gitanos" y no encuentro palabras que expresen lo que ha sido capaz de transmitirme. Un estudio en si mismo, una disección de los personajes, de sus sentimientos y evolución capaz de envolverte y llevarte de la mano a esos paisajes de espanto, descendiendo
a unos infiernos no demasiado lejanos. El "acompañamiento" fotográfico, de nota. Un abrazo admirado

García Francés dijo...

Una vez más gracias, Dª Elena. Le he enviado un correo, ¿lo ha recibido? Abrazos, amiga mía.

García Francés dijo...

Dª Elena, hoy D. Antonio, ha vuelto a traer a mi muro sus brillante, y generoso, trabajo sobre mi novela Balas de Carmín. Otra vez me ha emocionado y otra vez le recuerdo que estoy en deuda con usted y que me gustaría saldarla con un pequeño detalle que tengo para usted.

Sé que le gustará, es la primera edición colombiana, anterior a la española por lo tanto, de mi novela Balas de Carmín. Un libro para coleccionistas.

Emocionado otra vez, su agradecido amigo, Doñita.

García Francés dijo...

Feliz AÑO 2013, amiga

http://youtu.be/tvrQVDiy3Rs