domingo, 6 de septiembre de 2009

¿Por qué te estremece el miedo?

Procedente de Stabies. Museo Arqueológico Nacional. Nápoles. Italia: genio femenino alado y portador de flores


Ahora que ya no te espero
ni deseo palabras dulces,
ahora que sólo enmudeces
y te devuelvo tu cuerpo,

voy recolectando miembros,
voy recogiendo tus ojos
y los meto en una urna,
encuentro tus labios luna
y no los quiero besar,

los miro:
son de papel,
no, más bien de ángulo
obtuso, desviado,
oscuro indicio
de sones malogrados..

En el suelo está tu pelo,
te lo envuelvo en este sobre
no se te vaya a olvidar.

En la maleta tus manos
se van configurando
de caricias sueltas,
también las dejo pasar
y tu espalda y tus brazos
y tus pasos indecisos
están en aquel jarrón.

Llévate todas las partes,
pálpalas al despertar.
Vuelve a revisar tu cuerpo,

¿por qué te estremece el miedo?
Eres distinto,
el misterio te ha creado,
te ha dejado vislumbrar.




Procedente de Stabies. Museo Arqueológico Nacional. Nápoles. Italia: Díana cazadora


No renuncies
si estás vivo,
si has amado,
si es verdad.

Yo reharé mi corazón,
lava hirviente de placer
inescrutado
abandonado
irrealizado...



La primavera derramando flores: anónimo romano


Texto: Elena Pascual

21 comentarios:

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

Amiga, amiguísima, Elena Pascual, Ἑλένη,

Bienvenida seas a tu propia casa. Ya te echábamos todos, y particularmente yo, mucho a faltar. Nos llegas impregnada de Pompeya, Nápoles, el Vesubio, y muchas más experiencias que, seguro estoy, nos explicarás. Es hermoso tu poema, que rezuma resonancias a cuerpos cubiertos por la lava, cuerpos que se fueron de forma imprevista, dejando sólo sus despojos. Es todo un homenaje a quienes les fue arrancada la vida por la dureza de la Naturaleza, que a veces es cruel, que a veces nos hace sangrar con un dolor inmenso. Vienes llena de recuerdos, de sensaciones, de vivencias. Repito: es todo un placer volverte a tener con nosotros.

Hago este comentario con la urgencia que merece tu presencia. Más adelante te diré algo sobre el precioso comentario que has dejado en mi espacio.

Deliciosas son las imágenes que nos traes de ese pasado Romano que fue, pero que ya no es.

Te deseo que la reincorporación a la cotidianeidad sea agradable y gozosa para ti.

Un gran beso y un abrazo especial,

Antonio

Carla Tormenta dijo...

Divina Pompeya que resuena en los ecos fulgurantes de tus versos.

BSS

Lozzano dijo...

WELCOME HELENA!.
He echado mucho de menos tus preciosas palabras.
Veo que vuelves con las pilas cargadas de belleza.
Es duro regresar de Italia, ¿verdad?. Aunque no conozco Pompeya aún, a mi me pasó al regresar de Roma, y por la banda sonora creo que tienes morriña.
Por tus bellísimos comentarios, mil gracias y mil besos.

Pedro Ojeda Escudero. dijo...

El miedo estremece por el miedo mismo.

Pau dijo...

Hola Elena, ¿qué tal esas vacaciones?

Loli Martinez dijo...

No te imaginas lo mucho que te he extrañado . En mi rincón faltaba la luz de tus palabras y el calor de tu corazón .
Tu publicación como siempre maravillosa y llena de sentimientos .Me hace muy feliz el sentirte aquí de nuevo .
Espero hayas disfrutado de tus larguíííííííííísimas vacaciones.
Mil besazos y un fuerte abrazo .

carmensabes dijo...

Queridísima, precioso poema, donde la lava quema la sangre, imposible renunciar a tus versos y a tu sabor napolitano.

Pompeya se estremece ahora con la ausencia que has dejado tras tus huellas.

Regresas, y contigo, los dulces amaneceres portadores de flores y lírica.

E Bosch dijo...

Un placer volver a contar con tu presencia .
¡Feliz regreso!

TriniReina dijo...

El miedo nació con nosotros para estremecernos y nosotros lidiamos contra el para salvarnos. Lo que más engrandece al miedo es que abandonemos la lucha.

Renunciar es caer bajo los pies del miedo. Rehacernos es ganar batallas.

Bienvenida, Elena. Un placer volver a visitarte y leerte.

Abrazos

helena dijo...

Querida elena
me envuelve la música que acompaña tus versos y me lleva volando hacia Pompeya. Es cierto que el espíritu de los que hemos amado también se rompe en pedazos y a veces es imposible recomponerlo.
Un beso

Isabel Romana dijo...

Preciosos Elena. Intuyo que tu paso por Nápoles y Pompeya te ha conmovido profundamente. La vida detenida... y tan próxima, tan nuestra. Me alegra que ya estés de nuevo aquí. Un abrazo muy fuerte.

oscar el mayor dijo...

qué pasada!

calamanda dijo...

Precioso regreso...

Saludos.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

Amiga Elena,

Te dejo aquí, en tu espacio, para mayor comodidad tuya, el comentario que te he dejado en el mío:

"Mi querida Elena, Ἑλένη,

Ha sido para mí toda una gozada leer tu comentario, con esa expresión de amistad y afecto tan sincera. Me alegro mucho de que tu estancia en Italia haya sido un éxito y de que vuelvas llena de energía y vida, para alegrarnos la vida con esos poemas tuyos que tanto hemos echado a faltar durante estos meses. Por lo que respecta a mí, tú nunca te has ido, porque te he tenido presente en mis pensamientos todos los días, festivos incluidos. Espero que volvamos a reanudar ese intercambio de impresiones y experiencias que tan gratificante ha sido desde que nos cruzamos en el espacio y en el tiempo.

Te deseo de todo corazón que tu incorporación a la vida real sea de lo más plácida y gratificante que se pueda imaginar. Seguro que hay un montón de gente que te han echado a faltar estos meses, pero ya vuelves a estar aquí, para alegrarnos la vida a todos y enriquecernos con tu creatividad.

Recibe un beso cariñoso, más si cabe, que en otras ocasiones,

Antonio"

carloscbm dijo...

Or poserai per sempre,
Stanco mio cor. Perì l'inganno estremo,
Ch'eterno io mi credei. Perì. Ben sento,
In noi di cari inganni,
Non che la speme, il desiderio è spento.
Posa per sempre. Assai
Palpitasti. Non val cosa nessuna
I moti tuoi, nè di sospiri è degna
La terra. Amaro e noia
La vita, altro mai nulla; e fango è il mondo
T'acqueta omai. Dispera
L'ultima volta. Al gener nostro il fato
Non donò che il morire. Omai disprezza
Te, la natura, il brutto
Poter che, ascoso, a comun danno impera
E l'infinita vanità del tutto


Giacomo Leopardi

Besos

Mayte dijo...

Que alegria corazón!! has vuelto con fuerza, con un adiós mutilante, que reaviva los sentimientos fuera del que ya no estará. El miedo siempre limita y quien lo permite se condena asi mismo a la más terrible soledad, la del alma que muere.

Un abrazo grande y mil bikiños!!! :D

salvadorpliego dijo...

Aplausos, aplausos, aplausos...
Tremenda maravilla acabo de leer.

Te felicito.

CLsT dijo...

... y tus pasos imprecisos estan en aquel jarron...

Elena tus musas en esta poesia estaban bastante displicentes, como pasando del objeto del poema, di que si. Transmites muy bien todo lo que sientes.

Si te digo que te quiero un monton te llega? pues te lo digo.
Un beso Elena
CLsT

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

Amiga, pero que muy amiga, Elena, Ἑλένη,

Seducido y encantado por el exquisito comentario que me has dejado al Épodo VIII de Horacio, me he permitido trasladarlo a la página principal, añadiendo algunas palabras mías antes del comentario tuyo. Aquí te lo dejo,en otro comentario, porque en uno sólo no cabe todo, para mayor comodidad tuya.

Un beso y un abrazo,

Antonio

ANTONIO MARTÍN ORTIZ dijo...

SIGUE EL COMENTARIO ANTERIOR:

Mi muy amiga Elena Pascual, que tiene un blog titulado “Elena Clásica”, motivo por el que le gusta ser llamada Ἑλένη, así en Griego, digo, tiene un blog en el que podemos saborear de cuando en cuando el producto de su inspiración y su capacidad exquisita de escribir. Es toda una gozada leer lo que ella escribe y os aconsejo que la visitéis, pinchando aquí.

Pues bien, ha tenido la elegancia y la delicadeza de dejar aquí, en mi espacio, un comentario sobre ese Épodo VIII de Horacio que merece todos los encomios y halagos por mi parte. Le ha dado vida a esa Clodia, o Claudia, o Lesbia, que, hay que decirlo también, era una mujer muy culta y muy entendida en la Filosofía Griega, y nos ha demostrado que una mujer entrada en años también tiene derecho a tener una sensibilidad y unos impulsos vitales que, por lo menos yo, atribuía sólo a las más jóvenes. Ella ha rejuvenecido a esa mujer tan maltratada por los poetas romanos, principalmente Catulo y Horacio. Sobre la sospecha de que envenenó a su segundo marido, también podríamos preguntarnos qué clase de marido era ése. Yo no lo sé y tampoco creo que haya que tomarse la Justicia por su mano, pero en esa Roma que tan mal trataba a las mujeres, ¿qué recurso podría encontrar una mujer ante una “violencia doméstica” (que no lo sé si existió), esa tipología que tan actual es.

Bueno, nuestra Elena escribe con la delicadeza de las Musas y con la fuerza y contundencia de Horacio o Catulo. Y, cuando ella escribe, percibimos, por lo menos yo, la inspiración, la fuerza de la palabra equilibrada, y la clarividencia de las ideas. Vamos, que escribe divinamente. Yo me imagino a esos y esas adolescentes que debe tener en sus clases, escuchándola boquiabiertos, y sin tomar ni siquiera apuntes, porque la tal actividad podría distraerlos de la fruición de sus palabras.

Para no ser excesivamente prolijo, sitúo aquí en primera página, por mérito propio de ella, el comentario que me ha dejado al Épodo de Horacio. MUCHÍSIMAS GRACIAS, QUERIDA ELENA.

"Mi queridísimo Antonio:

y es que este blog es como siempre la vida con el pulso auténtico de los clásicos, es que Horacio grita porque éste es su lugar en el mundo, porque un espíritu tan grande tiene que perdurar a pesar del paso del tiempo, que no es tan insalvable, pues el tiempo quizás, como cualquier otro parámetro tomado desde las dimensiones humanas, es relativo.

Aquí fluye la vida, los sentimientos y ante todo las pasiones de los que amaron y desearon. Pues, esta Clodia maravillosa, que bebió la vida a grandes tragos, y rompió el corazón a nuestro querido Catulo, provocó muchas palabras incisivas, también por parte de Horacio.

Me encanta ese concepto tan asumido por los romanos para su literatura, que nos comentas: no hay lugar para la hipocresía, se dice lo que se piensa, tal y como se piensa. Cuánto tenemos que seguir aprendiendo de la sabiduría de nuestros predecesores, de su autenticidad y belleza, la más elevada y la profundamente mordaz. Lo que me arrebata de este poema es la embestida contundente con la que empieza a arremeter contra esta mujer enérgica y cómo con el mismo enfático pulso contrapone, sin transición suave, la conjunción adversativa "pero": a pesar de tan terrible retrato, ella, la terrible protagonista, Clodia perdurable, le causa estremecimientos libidinosos, así:

"sed incitat me pectus et mammae putres
equina quales ubera".

Bravo por Horacio que tales palabras utiliza, alejándose de absurdos eufemismos, grande su pluma y su valentía, bárbara también nuestra Clodia, pues así supo enfrentar la vida (si bien lo lamento por el hipotético envenenamiento del segundo esposo), y que, ante todo, no se arredró ante las críticas consabidas o las costumbres políticamente correctas.

Ante todo, me estremece el arrojo de Horacio que se reconoce excitado ante la presencia poderosa de esta mujer, que sigue provocando ardorosos comentarios ¡y sigue invicta!
Qué maravilla sois tú y tu conocimiento, Antonio.

Tu admiradora Ἑλένη"

Daniela Poch dijo...

Hola Elena, soy Daniela. Aún no domino el mundo bloggero del todo, poco a poco voy penetrando en este mundo virtual donde encuentras poesía como la tuya. Gracias por crear este poema y regalarlo al mundo, ha sido una gran experiencia estética. Tus palabras siempre están saboreadamente elegidas y provocas en tus lectores un momento maravilloso y único. Gracias, repito, por tus palabras que forman versos y tus versos que construyen poemas como éste. Un abrazo